Enfermedad De Las Ciruelas

La ciruela es una especie muy presente en los huertos y en las ciruelas de aficionados, con sus innumerables variedades divididas en dos grandes grupos: las ciruelas europeas (ciruelas) y las ciruelas chino-japonesas (ciruelas propiamente dichas). Este árbol forma parte del grupo de los frutos de hueso junto con el melocotón, la almendra, el albaricoque y la cereza y suele ofrecer una producción abundante también en el cultivo ecológico, que es lo que recomendamos encarecidamente.

Lo importante para una buena cosecha es la observación constante de la salud de las plantas , para poder intervenir rápidamente, en la primera manifestación de los síntomas de enfermedades o ataques de parásitos. Como el resto de las frutas de hueso, de hecho, también la ciruela puede verse afectada por patologías de diversa índole, así como por insectos nocivos, pero afortunadamente podemos recurrir a soluciones de bajo impacto ambiental.

En este artículo describimos las principales enfermedades de las ciruelas , aprendiendo a reconocerlas y señalando algunas estrategias preventivas y curativas siempre con vistas a la defensa biológica ecológica. También puede leer la guía para la defensa de las ciruelas contra los insectos.

Índice de contenido [Ocultar]

  • Prevención de enfermedades
  • Principales enfermedades

    • Monilia
    • Plum Rust
    • Burbuja de ciruela
  • Tarjeta sintética

Prevención de enfermedades

Para combatir las enfermedades de los ciruelos y los ciruelos, como en todas las demás plantas frutales, la prevención debe centrarse en primer lugar en la prevención , que ya tiene lugar durante la fase de diseño de la planta, porque algunas elecciones en este momento tendrán consecuencias importantes. Por lo tanto, se recomienda:

  • Dar preferencia a las variedades que son resistentes , o al menos tolerantes, a las adversidades más comunes;
  • Adoptar grandes cuartos de plantación , sin dejarse atrapar por el deseo de poner muchas plantas en un espacio insuficiente, pensando entonces en contenerlas con la poda. Las plantas, en efecto, deben poder expresar su vigor, y aunque se elijan ejemplares injertados en portainjertos poco vigorosos, conviene darles el espacio necesario para que el aire circule siempre, condición indispensable para limitar los ataques patógenos.

Una vez que la instalación se haya completado, hay otras medidas preventivas importantes a las que prestar atención:

  • Irrigar bajo el dosel , preferentemente con un sistema de ala de goteo, que dispensa el agua sólo en el suelo y no en la parte aérea. De hecho, los hongos patógenos se ven favorecidos por la humedad atmosférica y el agua que es impermeable en el follaje.
  • No fertilizar demasiado : las plantas demasiado fertilizadas son estéticamente bellas porque son muy verdes y lujuriosas, pero en realidad son más débiles, porque sus tejidos son menos resistentes a la penetración del patógeno y a las picaduras de algunos insectos.
  • Pode regularmente , siempre sin exagerar con los cortes, pero asegurando una buena iluminación y ventilación del follaje.

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